Lunar sin beso.
Le gusta mucho ver cuando barre el patio por que luce ingenua y madura a la vez.
Ella barre, levanta del suelo algún objeto y lo mira y le sonríe.
Le gusta, a él, verle escote cuando barre.
Y tan o más hermoso es momento que, saciado de su imagen, cierra los ojos para congelar el tiempo, y ella es más perfecta, vive en una realidad idealizada, la piel, ahora un poco cansada, parece lozana y tersa, recuerda ese hermoso escote y la sonrisa que viene después de su mirada; quieto como está ese momento perfecto inventa un aroma y lo aspira fuerte hasta llenar sus pulmones de deseo y en el instante en el que exhala queda manso y tierno como un cachorro adormilado, y la ve de nuevo y de nuevo le gusta mucho como desde hace tanto tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario